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| Retrato y firma de Andrés Piquer Fotograbado valenciano de 1895, de Derrey Colección Historicomédica de la Universitat de Valencia Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero (Universitat de València- CSIC) |
No quería que acabara este año 2011, cuyo final ya se acerca, sin rendir homenaje a una de las figuras más importantes de la medicina española del siglo XVIII, el Dr. D. Andrés Piquer y Arrufat (1711-1772), de quien el pasado 6 de noviembre se conmemoraba el tercer centenario de su nacimiento. Piquer ha pasado a la historia como médico y filósofo; pero, entre sus numerosos méritos, en la Historia de la Medicina -y, especialmente, en la Historia de la Psiquiatría- se le recuerda porque tradicionalmente se le atribuye el haber sido el primero en describir lo que más tarde se llamaría psicosis maníaco-depresiva, y hoy conocemos como trastorno bipolar.
Andrés Piquer y Arrufat nació en Fórnoles (Teruel) el 6 de noviembre de 1711. Estudió Medicina en Valencia, entre 1727 y 1734. En 1741, Piquer entabló amistad con Gregorio Mayans y Siscar (1699-1781), una de las figuras centrales de la Ilustración valenciana y española. Mayans influyó notablemente en Piquer, sobre todo en su formación humanística y filosófica, y también le ayudó de modo importante en su carrera. Según Navarro Brotóns y López Piñero, "a la intervención de Mayáns[sic] se debió en parte que Piquer ganara en 1742 las oposiciones a la cátedra de anatomía de la Universidad de Valencia, poco después de resultar también vencedor en las de médico titular del Hospital General."(1) A finales de 1751, Piquer marchó a Madrid como médico de cámara de Fernando VI. Solía decirse que en este nombramiento también había influido Mayans, pero -como afirman los ya citados Navarro Brotóns y López Piñero, a quienes estamos siguiendo fundamentalmente en esta entrada- "Peset Llorca ha aclarado que Piquer fue a la Corte reclamado por su maestro Antonio García [Antonio García Cervera, al que Piquer llamaba "García el grande", por ser -según él- "cabeza de la renovación pedagógica de la enseñanza de la medicina" en España], quien había sido nombrado médico regio y murió dos años después". Y añaden: "El ascenso de Piquer fue muy rápido y en 1752 fue designado vicepresidente de la Real Academia Médico-Matritense (a la que pertenecía desde 1739) y entró a formar parte del tribunal del Protomedicato".(2) Mucho tuvo que ver el favor real en el fulgurante ascenso profesional de Andrés Piquer, y también en el origen de uno de los principales problemas de su vida. Como bien explica el Profesor Sánchez Granjel en su Historia de la Real Academia Nacional de Medicina(3), los señores académicos consideraron el nombramiento de Piquer como una imposición de Fernando VI que contravenía las normas de la Academia y respondieron masivamente abandonando sus funciones, lo que llevó a la Academia matritense a atravesar una de las peores épocas de su historia.
Por lo dicho hasta ahora, podría parecer que Andrés Piquer medró gracias a la protección de los influyentes personajes con los que mantuvo relación en el transcurso de su vida: el ilustrado valenciano Gregorio Mayans; su maestro, el médico renovador García Cervera; el propio rey Fernando VI y, a la muerte de éste, su hermanastro y sucesor Carlos III. Como parece, también, que las relaciones con sus colegas de profesión en la Corte no fueron buenas, por lo ocurrido en la Academia. Sobre esto último, conviene dejar claro que los académicos de Medicina no se rebelaron contra el nombramiento de Piquer por su falta de méritos profesionales, sino contra la imposición real y su intromisión en las normas de funcionamiento de la Academia. De hecho, nadie discute la destacada labor del médico aragonés durante sus nueve años como docente en Valencia; de su importante contribución a la filosofía y la pedagogía mediante sus escritos sobre Lógica y Física; de la valía de su obra médica, desde aquella Medicina Vetus, et Nova Continens Pharmaciam Galenico Chimican, et Febrilogiam Galenico-Modernam ad Tyrones, publicada en 1735, con veintitrés años de edad, pasando por su famoso Tratado de las Calenturas. Según la Observación y el Mecanismo, de 1751, hasta sus memorables traducciones de las obras de Hipócrates. Para no extender esta entrada más de lo debido, a quien le pueda interesar saber más sobre la vida y la obra de Andrés Piquer, le puedo recomendar en Internet los escritos de Víctor Navarro Brotons y José M. López Piñero, en mcn.biografías; los de José Luis Fresquet para el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero, de la Universitat de València-CSIC(4); y la voz de la Gran Enciclopedia Aragonesa. En esta última, precisamente, leemos:
"Andrés Piquer es una de las personalidades claves para entender la situación de la Medicina española del siglo XVIII y los intentos más serios de renovación. Educado en una escuela médica en donde las doctrinas de Hermann Boerhaave (1668-1738) y Albert von Haller (1708-1777) tuvieron auténtico peso, y asesorado en muchos aspectos por el gran erudito valenciano Gregorio Mayáns y Siscar (1699-1781), adquirió una formación nada común en el ambiente médico español de aquellos momentos. Su aportación original fue prácticamente nula, pero su labor de síntesis, sistematización e integración de corrientes y doctrinas médicas y filosóficas es posiblemente única en el siglo XVIII español."(5)
Pero a Andrés Piquer, como médico de cámara de Fernando VI, le correspondió asistir a la gravedad enfermedad que sufrió el monarca al final de su vida, sobre la cual redactó una extensa y detallada historia clínica, en la que -llegado el momento de apuntar un diagnóstico- escribe:
"La enfermedad que se pinta en la historia antecedente es un efecto melancólico maniaco. La melancolía y la manía, aunque se tratan en muchos libros de medicina separadamente, son una misma enfermedad, y solo se diferencian segun los varios grados de actividad y diversidad de afectos del ánimo que en ambas concurren."(6)
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| Primera página manuscrita del "Discurso sobre la enfermedad del Rey nuestro Señor D. Fernando VI, redactado por el Dr. D. Andrés Piquer. Fuente: informa health care |
Establecía así, Piquer, el concepto de "enfermedad melancólica-maníaca", más tarde conocida como psicosis maníaco-depresiva, que hoy llamamos trastorno bipolar. No he podido leer la obra de D. Vicente Peset Llorca, en la cual -según los ya citados Navarro Brotóns y López Piñero, se refuta esa opinión frecuentemente oída y generalmente admitida, que atribuye al doctor Piquer la primera descripción científica de dicha patología. Tampoco he podido leer más que el abstract de un artículo publicado la pasada primavera por Jesús Pérez et al., en la Harvard Rewiev of Psychiatry, donde parece ser que sí se le reconoce a Andrés Piquer su contribución a la creación del concepto de trastorno bipolar.(7) Pero sí he podido leer el texto del Profesor Demetrio Barcia Salorio que se transcribe a continuación:
"El 'Discurso sobre la muerte del Rey Fernando VI' es un documento importante para la historia de la psiquiatría, y mucho más que por el relato de la enfermedad del rey, afectado de manía y melancolía. Metodológicamente, es empírico y muestra su apoyo documental de un buen número de citas bibliográficas para basar cada afirmación. Además, aparte de la excelente descripción de la clínica y la evolución de la enfermedad, destacan hechos, luego confirmados como característicos de la aflicción, como, por ejemplo, el agravamiento matutino y la mejoría al atardecer. Pero, lo más notable son sus ideas sobre la melancolía y la manía. Profundo conocedor y admirador de Sydenham, Piquer realiza, como el gran autor inglés, descripciones magníficas e insiste en la necesidad observar[sic] el curso de la enfermedad. Esto fue quizá lo que lo llevó a la concepción de la unidad nosológica y ligazón íntima de la manía y la melancolía que conceptualizó como una sola enfermedad.
Cita repetidas veces a Areteo de Capadocia y señala que el autor griego conoció la sucesión de estos cuadros en un mismo enfermo, pero entendiendo que ambos estados, manía y melancolía, eran entidades clínicas diferentes, como ha ocurrido con otros muchos autores, también citados por Piquer, principalmente de los siglos XVII y XVIII. En el 'Discurso sobre la enfermedad del Rey Fernando VI', Piquer engloba ambos cuadros como Afecto melancólico-maníaco, pero en la Praxis se refiere a ello presentándolo rotundamente como una entidad nosológica única: 'Melancolía y manía -escribe- son dos términos que designan una misma enfermedad, acompañada de diversos afectos de ánimo, pues cuando la mente enferma y es conmovida por el temor y la tristeza, llamamos melancólico al enfermo, y cuando lo es por furor y audacia, maníaco; sin embargo, la misma enfermedad afecta las mismas partes, supone el mismo vicio preternatural y, con vicisitudes alternantes, produce unas veces furor, otras temor, con daño a la razón. Por consiguiente, el afecto melancólico-maníaco es una lesión de la mente, unas veces con temor y pesadumbre, otras con furor y audacia, frecuentemente sin fiebre, pero alguna vez asociada a una fiebre en modo alguna aguda, sino leve'. Esta unidad nosológica es reiteradamente mantenida por Piquer, así como la denuncia del clásico error de los autores anteriores a él (Burton, Whytt, Hoffmann, etc.), que señalaban que la manía y la melancolía eran enfermedades distintas. En otro lugar escribe, 'por ese tiempo, después de los pródromos, unos enfermos caen en síntomas melancólicos, otros especialmente en síntomas maníacos, otros, finalmente, son molestados por unos y otros síntomas en sucesión alternante'.
Así pues, parece claro que Piquer es quien ha descrito lo que más tarde será la psicosis maníaco-depresiva, y lo hace cien años antes que Baillarger se refiera a este cuadro, corrigendo a Falret que hablaba de Folie circulaire, con la descripción de la Folie à double forme (1854), porque lo que importa no es que las fases melancólica y maníaca se sucedan sino el hecho de ser expresión de la misma enfermedad."(8)
En 1729, un músico nacido en Nápoles, Domenico Scarlatti (1685-1757), llegaba a Sevilla acompañando a Bárbara de Braganza para desempeñar un importante papel en la Corte -incluso desde el punto de vista médico, como en otra ocasión quisiera comentar- y convertirse en una de las grandes figuras de la música barroca española.(9) Esta vez, su sonata K 141, en una de las siempre magistrales interpretaciones de la pianista argentina Martha Argerich, servirá para poner un melodioso punto final a este modesto homenaje al Dr. D. Andrés Piquer y Arrufat, y (sin haberlo planeado) a Dª Bárbara de Braganza, reina de España y amantísima esposa de Fernando VI, de quien precisamente hoy, 4 de diciembre de 2011, se cumple también el tercer centenario de su nacimiento.
Notas
(1) NAVARRO BROTÓNS, Víctor y LÓPEZ PIÑERO, José María [s.f.]: "Piquer Arrufat, Andrés (1711-1772)". La web de las biografías. [Disponible en: http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=piquer-arrufat-andres; consultado el 27 de noviembre de 2011].
(2) Ibidem.
(3) GRANJEL, Luis S. (2006): Historia de la Real Academia Nacional de Medicina. Madrid, Real Academia Nacional de Medicina: 85-92.
(4) FRESQUET FEBRER, J. L. (2010): "El triunfo de la mentalidad antisistémica: Andrés Piquer". Colección Historicomédica de la Universitat de València. La medicina en el siglo XVIII. [Disponible en: http://hicido.uv.es/Expo_medicina/Ilustracion/piquer.html; consultado el 24 de noviembre de 2011].
(5) PIQUER (2010): Piquer y Arrufat, Andrés. En: Gran Enciclopedia Aragonesa. [Disponible en: http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=10230; consultado el 1 de diciembre de 2011].
(6) PIQUER, Andrés (1759): Discurso sobre la enfermedad del Rey nuestro Señor D. Fernando VI (que Dios guarde) escrito por D. -, médico de Cámara de S.M. En: SALVÁ, Miguel y SAINZ DE BARANDA, Pedro (1851): Colección de documentos inéditos para la historia de España. t. XVIII. Madrid, Imprenta de la viuda de Calero: 162-163. [Disponible en: http://www.archive.org/stream/coleccindedocu18madruoft#page/n7/mode/2up; consultado el 2 de diciembre de 2011].
(7) PÉREZ, Jesús et al. (2011): "Andrés Piquer-Arrufat (1711-1772): Contributions of an Eighteenth-Century Spanish Physician to the Concept of Manic-Depressive Illness". Harvard Review of Psychiatry, 19, 2: 68-77. (Sólo abstract). [Disponible en: http://informahealthcare.com/doi/abs/10.3109/10673229.2011.565251; consultado el 2 de diciembre de 2011].
(8) BARCIA SALORIO, Demetrio (2004): Historia de la psiquiatría española. En: LÓPEZ-IBOR, J. J.; LEAL CERCÓS, C. y CARBONELL MASIÁ, C.: Imágenes de la psiquiatría española. Barcelona, Glosa: 54-55. [Disponible en: http://books.google.com/books?id=7Lzw67LcleAC&pg=PA54&lpg=PA54&dq=Piquer+Arrufat+Im%C3%A1genes+de+la+psiquiatr%C3%ADa&source=bl&ots=5Z7W7EBKTa&sig=6GeRnGuUU2IcOOwVfH0AHzOVaM8&hl=es&ei=Kn_ZTvSMHMXS8gPguPzLDQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&sqi=2&ved=0CCgQ6AEwAA#v=onepage&q&f=false; consultado el 3 de diciembre de 2011].
(9) V.: CORONAS VALLE, Paula (2007): "Domenico Scarlatti: corazón italiano y pulso español". OpusMusica, 20. [Disponible en: http://www.opusmusica.com/020/scarlatti.html; consultado el 3 de diciembre de 2011].


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