En estos tiempos que corren, cuando el anciano se convierte tantas veces en un estorbo y, si además está enfermo, llega a ser una terrible molestia, no estaría de más que nos fijáramos detenidamente y meditáramos sobre el cuadro que pintó el francés Jean-Baptiste Greuze, donde toda la familia se vuelca para atender al anciano enfermo...
Enlaces de interés:
Para una mayor información sobre el cuadro: V.: CALHEIROS VIANA, Renata (2010): "'O paralítico' - Jean-Baptiste Greuze". Arte Médica. [Disponible en: http://medicineisart.blogspot.com/search/label/%23PINTURA?updated-max=2010-10-17T20:41:00-07:00&max-results=20&start=40&by-date=false; consultado el 23 de febrero de 2012].
Sobre el Cuadro: Hermitage.

Toda una lección, Paco. Ya podíamos aprender los modernos, tan cegados y engañados por los delirios de la eterna juventud.
ResponderEliminar¡Cuánta razón tienes Lola!
EliminarQuiero pedirte perdón por haber tardado tanto tiempo en responder. Llevo un par de semanas sin dedicarle el tiempo que debería a los blogs. Primero por sobrecarga profesional (exámenes, informes...); pero también -lo reconozco- por la relativamente nueva aventura emprendida en facebook, con la página de igual nombre que este blog y la mía personal. Procuraré, desde ya, repartir mejor el tiempo y volver con asiduidad a los orígenes de mi presencia en Internet, o sea, aquí.
Pero, esté donde esté, haciendo lo que esté haciendo, para ti siempre mi agradecimiento y mi cariño.
Un beso amiga.
Eterna juventud... y fantástica también, Lola MU. Por ahora no se ha podido (que yo sepa) extender la juventud, al menos no como querríamos, sino que se ha prolongado la ancianidad, es decir, es mayor el número de personas que se encuentran en la tercera edad gracias a nuestro afán por alargar nuestra existencia en el tiempo por medio de la Medicina. Ello quiere decir que si se les perdió el respeto a nuestros mayores, ¡mucho me temo que en el futuro serán una plaga muy molesta para algunos!
ResponderEliminarSiempre me resultaron muy interesantes. De pequeña adoraba sentarme a escuchar las batallas que nos narraba mi abuelo a todos los nietos. Qué fuente de sabiduría y qué ejemplo de tesón y serenidad... eso que solamente se alcanza cuando se está de vuelta en la vida...
Nuestro temido sino: la vejez...
Éste es un comentario de lujo, como corresponde a mi alumna preferida (cosa que no oculto nunca), al que no puedo responder de otra manera que manifestando mi total acuerdo con lo dicho.
EliminarVamos hacia una sociedad de viejos -con todo lo que ello implica- y habrá que cambiar muchas cosas; entre ellas, algo muy difícil: la forma de pensar...
Aprovecho para decirte que voy a publicar en mi página de fb tu artículo sobre el cuadro de Joseph Wright of Derby, por el cual vuelvo a darte las gracias.
Un beso grande, Irene.
Quiero aprovechar la ocasión para expresar mi agradecimiento a las personas que últimamente han tenido la amabilidad de unirse a los seguidores de este blog. Algunas de esas personas son amigas queridas que conozco de blogs anteriores, otras han llegado desde Facebook. Hay gente veterana y otra muy joven. Unas cuantas son compañeras de profesión, otras no. A todas estas personas, con mi gratitud, les envío todo mi cariño. Son lo más importante de este blog: Marisol, José Domínguez Leal, Keyla de Israel, Andrea Pio, J., Carolina Peralta, Gisleno Feitosa, Raquel Lautenschlager Santana.
ResponderEliminarTienes toda la razón. En este mundo, en el que la juventud es lo que prima, deberíamos pararnos a pensar y reflexionar sobre los valores de la ancianidad. Hay una muy buena película que ayuda a esto: LA BALADA DE NARAYAMA, un film realmente brutal que relata cómo una tribu aislada encara la ancianidad y la última fase de la vida de las personas. Hay escenas que dejan a uno con la boca abierta, ciertamente.
ResponderEliminarUn saludo!
Tengo que ver esa película, estimada amiga, a sabiendas que no pasaré un buen rato. Por lo que he podido saber, las normas de esa comunidad de Narayama van más allá que las nuestras... Pero, ciertamente, la defensa de la vida, desde su concepción hasta sus últimos momentos se está convirtiendo en una necesidad. Por razones de todos conocidas vamos hacia una sociedad de ancianos, y nuestra estructura social básica, la familia, ya no es lo que era cuando Greuze pintó este cuadro, ni siquiera como hace tan sólo unos años... Creo que hay mucho que hacer al respecto. Y, por la cuenta que me trae -dada mi avanzada edad [tosecilla], [otra tosecilla]- espero que entre todos seamos capaces de encontrar soluciones.
EliminarPor otra parte, quiero decirle que he quedado agradablemente impresionado en la visita que acabo de hacer a su blog, del cual ya tenía favorables referencias; pero que, por una cosa u otra no había visto todavía. Realmente, merece los elogios que de él me había hecho, y no he dudado en apuntarme como otro más de sus numerosos seguidores.
Muchas gracias, C.G. Aparicio, por su apreciado comentario y, con mi gratitud, reciba también el más cordial saludo.