20 de agosto de 2012

La mano de Goltzius


Hendrick Goltzius (1558-1617). "Mano derecha del autor" (1588)
Dibujo a pluma y tinta marrón. 23 x 32,2 cm.
Teylers Museum, Haarlem


Cuando era niño, Hendrick Goltz (luego latinizaría su apellido como Goltzius) sufrió una grave quemadura en su mano derecha, que le causó secuelas permanentes. La mano quedó deforme e incapacitada para realizar sus funciones con normalidad. Sin embargo, a pesar de su minusvalía Goltzius llegaría a ser uno de los grabadores y pintores más importantes de su época.

Según su amigo, el pintor, historiador del arte y poeta, Karel van Mander (1548-1606), Goltzius dibujaba y pintaba con la mano izquierda; pero grababa con la derecha, y había aprendido a sujetar el buril con más firmeza que otros, desarrollando la musculatura de todo el miembro superior derecho.

Goltzius nunca dejó de prestar una atención especial a su mano lesionada, y la representó en numerosas ocasiones, como en los cuatro estudios que podemos ver a continuación:

Hendrick Goltzius (1558-1617). "Cuatro estudios de manos" (c. 1588/1589)
Städelsches Kunstinstitut. Frankfurt

Pero, ciertamente, sus limitaciones orgánicas y funcionales no impidieron que, por la belleza y perfección de sus obras, se convirtiera en uno de los más renombrados grabadores y pintores del norte de Europa, entre finales del siglo XVI y principios del XVII. Su habilidad para el dibujo queda patente en este autorretrato realizado cuando contaba treinta y cinco o treinta y seis años de edad.

Hendrick Goltzius (1558-1617). Autorretrato (1593/94)
Dibujo coloreado con carboncillo, tizas y acuarelas
Albertina. Viena

Goltzius no empezó a pintar al óleo hasta el año 1600, pero le dio tiempo a dejarnos una apreciable cantidad de obras, fundamentalmente con temas bíblicos o mitológicos: temas sobre los que había recibido una extensa formación. Como ejemplo, podemos ver esta "caída del hombre" que pintó un año antes de su muerte.

Hendrick Goltzius (1558-1617). La caída del hombre (1616)
Óleo sobre lienzo. 104,5 x 138,4 cm.
National Gallery of Art. Washington

En su cuadro, el pintor nos presenta a Adán y Eva apaciblemente recostados como amantes en el Jardín del Edén. No se ve en esta pintura nada que nos haga pensar en el castigo, la vergüenza, o el origen de la mortalidad humana que tradicionalmente aparecían en las obras que representaban "la caída del hombre". Goltzius pinta a Eva de espaldas al espectador. Ya ha tomado el primer bocado de la manzana y se vuelve para ofrecérsela a Adán con mirada seductora. Adán la contempla embelesado y completamente entregado a ella. Es evidente que, entre ambos, se ha despertado el deseo... Pero, la serpiente con dulce cara de mujer que les observa desde el árbol es una declaración evidente de cuán engañosas pueden ser las apariencias.

Cada uno de los animales que vemos en el cuadro posee también su significado. El elefante, a lo lejos, detrás de la mano con la que Adán acaricia la espalda de Eva, simboliza las virtudes cristianas de la templanza, la piedad y la castidad, contrastando con la debilidad de la carne y la infidelidad a Dios. Las cabras (que frecuentemente representan también al demonio) significan aquí la falta de castidad. Goltzius pintó dos cabras, un macho y una hembra, como se puede apreciar por sus cornamentas. Pero, sobre todo, llama la atención el gato. El gato mira directamente al espectador, para recordarle que es él -nosotros- quien debe comprender y juzgar las consecuencias de sucumbir a la tentación.

BIBLIOGRAFÍA
Russell L.P. (2000): Heindrick Goltzius (painter). Dutch, 1558-1617. The Fall of Man, 1616Art for the Nation. National Gallery of Art. [Disponible en: http://www.nga.gov/fcgi-bin/tinfo_f?object=95659; consultado el 20 de agosto de 2012]. 

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