![]() |
| Mijaíl Nésterov (1862-1942). Retrato de Iván Pavlov (1930) Óleo sobre lienzo Museo Ruso. San Petersburgo. |
Así retrató Mijaíl Nésterov a su amigo Iván Petróvich Pavlov (1849-1936), el investigador de los reflejos condicionados en perros, cuyos trabajos dieron origen al desarrollo de técnicas psicológicas como el conductismo. Era en 1930, Pavlov tenía 81 años de edad, y estaba leyendo plácidamente sus libros de Medicina.
¡De mayor quiero ser como Pavlov!

¡Muchas gracias por compartir conmigo esta imagen que he añadido a la entrada de mi blog! Ya te digo que la buscaba y has aparecido con ella, una vez más leyéndome la mente...
ResponderEliminarDesde mi ignorancia sobre psicología, leyendo el enlace que nos proporcionas sobre el conductismo, me hace gracia comprobar como la ciencia se esfuerza por "rebautizar" cosas que no son sino valores y virtudes basadas en el humanismo cristiano. Reitero mi supina ignorancia, pero veo que lo que propone el conductismo no es sino "orden", "disciplina", "mantener la imaginación a raya", etc. Sólo que mientras -aparentemente- el conductismo coarta la libertad, cuando un cristiano hace todas esas cosas por amor a Dios, es más libre, y por supuesto, mejor persona.
¡Muchas gracias por todo!
Siempre es un placer compartir conocimientos contigo, mi querida Ars.
EliminarEn cuanto a los que dices sobre el conductismo, la verdad, nunca me lo había planteado de ese modo, pero no creo que te falte razón. Lo realmente importante, pienso yo, es entender qué es la libertad y elegir en libertad, sabiendo que cada elección supone renunciar a mucho más de lo que se elige.
Gracias a ti, siempre.
Yo también me apunto, Paco a una vejez de placidez lectora (o relectora de lo selecto). Quizá podamos comentar luego nuestras lecturas en algún parquecillo, si los achaques no son muy mortificantes.
ResponderEliminarAcabo de colocar un enlace en Kircherlandscape, pues se me había pasado por alto este nuevo blog.
Un abrazo
JV
Estaría encantado de poder compartir contigo comentarios sobre nuestras respectivas lecturas, querido Juan, sabiendo que siempre me iluminarías con ellos, como haces ahora, pero disfrutando a la vez de esa ansiada tranquilidad que tanto echamos de menos ahora. Un buen achaque, incluso, en esa situación, sería absolutamente llevadero. No puedo imaginar muchos placeres más apetecible que ese...
EliminarMuchas gracias por el enlace, y un abrazo muy muy fuerte, amigo.