![]() |
| Lawrence Alma-Tadema (1836-1912). Dr. Washington Epps, My Doctor (1885) Óleo sobre lienzo. 64 x 51 cm. (C) Carnegie Museum of Art, Pittsburg |
A Sir Lawrence Alma-Tadema se le conoce, principalmente, por sus "pinturas de toga" donde recrea con su peculiar visión romántica la vida de la antigua Roma. Mucho menos conocidos son sus retratos, los cuales generalmente nos muestran a miembros de su familia o amigos íntimos. Uno de esos retratos es éste del Dr. Epps, a quien llama "su médico", pero que también es su cuñado, hermano de su segunda esposa, Laura, con la que había contraído matrimonio en 1871, después de haberse quedado viudo y con dos hijas, Laurence (que llegaría a ser una afamada escritora) y Anna, al morir la primera esposa, Marie-Pauline, en 1869,
En el retrato se muestra al Dr. Epps tomando el pulso a su paciente con cara de intensa concentración. Del paciente o de la paciente poco se ve; sólo parte de sus pálidas y demacradas manos -que algunos atribuyen al estado terminal en que podría encontrarse- sobre el blanco de las sábanas. Nuestra atención se centra en las manos del médico: su mano izquierda, la que toma el pulso a la vez que transmite calor humano al ser que sufre, mientras con la derecha sujeta el reloj que sirve para contar los latidos cardíacos y símbolo, quizás, de la vida que inevitablemente se acaba. Es posible que el doctor no pueda curar a esa persona, ni siquiera aliviar su dolor, pero el contacto físico de la mano del médico con la de su paciente sirve, sin duda, para transmitirle consuelo.

Muchas gracias por esta descripción tan maravillosa que transmite tan exquisitamente los sentimientos del médico y del paciente. Cuando entro aquí, encuentro sensibilidad en cada rincón, música, arte, descripciones entrañables; es para mí un verdadero placer visitarlo.
ResponderEliminarSe ha perdido un magnífico profesor de Arte, no solo capta la esencia sino que siempre la transmite con suma delicadeza.
Precioso, gracias.
Es usted muy amable Rosa. Lo mismo puedo decir de sus blogs y de su autora excepto -si no me equivoco, y es profesora- suerte que tienen sus alumnos.
EliminarLa docencia es mi principal vocación (aunque no me diera cuenta cuando debía haberlo hecho) y modestamente, en Historia de la Medicina, la asignatura más humanista de la carrera de ciencias más humanista, procuro transmitir mi pasión por el arte a los alumnos... Al fin y al cabo, por mucho que avance la técnica, la medicina misma sigue siendo, sobre todo, arte.
Muchísimas gracias, por todo, y un afectuoso abrazo.
Sí, no me cabe duda de su vocación docente, se percibe siempre, pero "egoístamente" digo que se ha perdido un magnífico profesor para la Historia del Arte, en el sentido de dedicación plena a esta asignatura. A veces, los comentarios son tan escuetos que que velan el verdadero signuficado.
EliminarMuchas veces nos encontramos con comentarios estéticos muy elaborados, fundamentales para comprender la obra; pero lo que yo encuentro aquí va más allá, y es la explicación de la belleza que trasciende la propia estética, nos acerca al gran poema de belleza que esconde toda obra artística.
Juan Pablo II nos dejó escrito en su carta a los artistas: "Toda forma auténtica de arte es, a su modo, una vía de acceso a la realidad más profunda del hombre y del mundo", o la íntima conexión que une la búsqueda de la belleza a la búsqueda de la verdad, de la que nos habla Benedicto XVI en su "vía pulchritudinis".
Siempre nos acerca a esta realidad con sus descripciones. Recuerdo, por ejemplo,uno de tantos, a Tobías de Bouregueau, cuánto disfruté leyéndolo, la ceguera que trasciende el mero comentario estético... leí, por primera vez, el Libro de Tobías...
Mi querida amiga Ars (es virtual pero la estimo mucho), me descubrió este magnífico blog, y lo agradezco infinitamente.
Decía Kierkegaard que "quien se deja arrastrar por la belleza, encalla en la playa de Dios"; pues, así me siento cuando leo sus explicaciones ¡¡¡encallada!!!,también me sucede con Ars.
Saludos muy afectuosos, muchas gracias. Como siempre,estoy escuchando a Mahler.
Escuchando a Mahler, también, le respondo, mi estimada Rosa.
EliminarAnte todo, le pido perdón por el tiempo que ha pasado desde que tenía que haberle contestado. Últimamente estoy demasiado disperso y esto no es bueno. Las obligaciones me absorben más de lo que quisiera y, cuando descanso, lo hago en Facebook, que es más liviano que el blog o, en mi caso, como en el suyo, en los blogs. Discúlpeme, por favor.
Una vez más, le agradezco de corazón la amabilidad de sus palabras hacia mis supuestas dotes docentes. Ojalá sea así, porque es lo que yo quisiera... Respecto a la Historia del Arte, lamento cuánto he perdido a lo largo de mi vida, porque, en realidad, no hace más de tres años que me he acercado a ella. Por eso procuro "empaparme" y "absorber" todo lo que pueda. Me gustaría estudiar la carrera. No lo hago porque, actualmente, tengo cuarenta horas laborales a la semana en mi trabajo principal (el que me da de comer), veinte en el secundario (el que alimenta mi espíritu) y no sé cuantas en las actividades complementarias. No me queda más que la madrugada para hacer algo más, y difícilmente podría rendir para estudiar.
Más aún le agradezco todo lo que me ha hecho aprender con este último comentario suyo, tanto con las palabras de los Santos Padres como con las del filósofo.
Respecto a Tobías, tengo ya casi lista la segunda parte (serán, si Dios quiere, cinco o seis), a falta de unos pocos párrafos. A ver si soy capaz de completarla en breve.
Y, en cuanto a Ars, no hay palabras para referirse a ella... Ella fue la que me enseñó, también a mí, sus blogs. Ella es una persona maravillosa, a la que aprecio muchísimo. Tenemos suerte de tenerla como amiga.
No la entretengo más, de momento. Sólo repetir una vez más: muchas gracias Rosa.
Alma Tadema es conocido por sus obras ambientadas en el mundo griego y romano, sobre todo el primero. Algunas de sas obras son muy bellas, pero otras rozan o se instalan de lleno en el kitsch, pero este cuadro del doctor expone toda la grandeza del pintor. Es mucho más sincero que las obras ambientadas en el mundo clásico.
ResponderEliminarReconozco que Alma Tadema peca con frecuencia de una artificialidad desmedida. A pesar de ello no puedo negar que me gusta, incluso en sus obras más kitsch... No obstante, fue una sorpresa muy agradable descubrir este cuadro tan íntimo, que me hizo desterrar las posibles dudas. Es simplemente bello, en su fondo y en su forma.
EliminarMuchas gracias Hesperetusa, por regalarme el placer de su presencia tanto aquí como en Facebook. Me siento afortunado por ello.
Estimado Francisco, vengo desde el Blog de Eva Magallanes, lo felicito por su Blog y el contenido del mismo, disfruto del arte y aprendo.
ResponderEliminarFue un gusto visitarlo, gracias.
Un saludo cariñoso.
Viene de un lugar que aprecio mucho, Adriana, y su visita es un placer para mí. Agradezco la amabilidad de sus palabras y el encanto de su presencia aquí, en ésta que ya puede considerar su casa.
EliminarDesde el otro lado del Océano que, a mi entender, no nos separa sino que nos une, a pesar de a distancia, reciba, con mi gratitud, mi saludo más afectuoso.