8 de marzo de 2015

Analgésicos musicales

George Cruikshank (1792-1878). “The Headache” (1819)
“El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor”, decía Dostoievski. Y Stefan Zweig escribió: “Toda ciencia viene del dolor. El dolor busca siempre la causa de las cosas, mientras que el bienestar se inclina a estar quieto y a no volver la mirada atrás.” Pero, digan lo que digan los sabios, el común de los mortales aborrece y teme al dolor. Una lumbalgia, un dolor de muelas o un dolor de cabeza pueden ser terribles además de incapacitantes…

Con respecto al dolor de cabeza, el NIH (citando como referencia al Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de los Estados Unidos) explica:

“Casi todas las personas han tenido un dolor de cabeza (cefalea) alguna vez. Es la razón más común por la cual la gente se toma días de trabajo o de escuela y acude al médico.
El tipo más común de dolor de cabeza es causado por la tensión que usted hace en los músculos de los hombros, del cuello, del cuero cabelludo y de la mandíbula cuando está nervioso. Suele relacionarse con el estrés, la depresión o la ansiedad. Usted podría tener una tendencia a tener este tipo de dolor de cabeza (también llamado cefalea tensional) si trabaja demasiado, no duerme lo suficiente, saltea comidas o bebe bebidas alcohólicas.
Otros tipos comunes de dolor de cabeza incluyen migrañas, cefaleas en brotes y cefaleas por sinusitis. La mayoría de las personas puede sentirse mucho mejor si hace cambios en su estilo de vida, aprende maneras para relajarse y toma analgésicos.
No todos los dolores de cabeza necesitan atención médica, Pero algunas veces, el dolor de cabeza avisa que puede haber un trastorno más grave. Infórmele a su personal de atención médica si tiene dolores de cabeza repentinos y severos. Consiga ayuda médica de inmediato si tiene dolor de cabeza después de un golpe o si se presenta con rigidez en el cuello, fiebre, confusión, pérdida de la conciencia o dolor en los ojos o los oídos.”

Sin embargo, hay que tener cuidado porque el abuso de analgésicos puede llegar a agravar el problema. Por eso -siguiendo el consejo de numerosos musicoterapeutas- hoy recomiendo un par de analgésicos para su uso y hasta para su abuso… Los analgésicos más románticos que conozco, además.

El primero es el Liebestraum n.º 3: O lieb, so lang du lieben kannst, de Franz Liszt, más conocido en nuestros lares como “Sueño de Amor”, interpretado por Vanessa Benelli Mosell.


Y el segundo: la famosa Serenata (Ständchen) de Schubert, en la versión para violonchelo y piano de Camille Thomas y Beatrice Berrut.



2 de marzo de 2015

Alexander Borodin (1833-1887): el médico, profesor de Química, que escribía música los domingos


Alexander Borodin retratado por Ylia Repin. Museo Estatal Ruso. San Petersburgo
Hace unas cuantas noches volví a escuchar En las Estepas del Asia Central, el poema sinfónico que Alexander Borodin escribió en 1880. La música tiene una inmensa capacidad de evocación, y esta melodía me hizo recordar mis tiempos de estudiante en la Facultad de Medicina, las largas horas de estudio en las madrugadas gaditanas acompañado, tan solo, por los sonidos que salían de un aparado grabador-reproductor de cintas de “cassette“. Normalmente música tranquila, suave, que no dificultara la concentración. Todavía no había descubierto el encanto de la música barroca, que luego se convertiría en mi preferida. Oía música de cine; a Simon & Garfunkel; a Roberto Carlos; a Julio Iglesias (sí, también a Julio)… Algo del rock sinfónico de Pink Floyd. La guitarra de Narciso Yepes interpretando el Concierto de Aranjuez. Escuchaba la música de Joaquín Rodrigo y sus antecesores españoles: Falla, Granados, Tárrega… Entonces descubrí a los rusos: Tchaikovsky, Rimsky-Korsakov, Mussorgski… Y Borodin.


En aquella época no lo sabía, Borodin, el compositor, fue médico. Un médico que ejerció como profesor de Química.

Alexander Porfirievich Borodin nació en San Petersburgo, el 12 de noviembre de 1833.* Era hijo ilegítimo del príncipe Luka Stepanovich Gedevanishvili (algunos autores lo nombran, más fácilmente, como Lucas Gedianov), descendiente de los reyes de Imericia (la Cólquida de los griegos, donde se encontraba el vellocino de oro) un reino independiente de Georgia al sur del Cáucaso, entre los mares Negro y Caspio. Su madre se llamaba Eudoxia Konstantinova Antonova, pero la conocían como Dounia: “una mujer hermosa, culta y con independencia económica” (en algún lugar he leído que era una esclava, pero no lo creo). Cuando Alexander nació, su padre tenía 65 años. Su madre, cuarenta menos. El padre y la madre de Borodin no estaban casados. Para guardar las apariencias el niño fue registrado como hijo de uno de los sirvientes de su padre, Porfirio Borodin, que le dio su apellido, lo cual -al parecer- no era infrecuente en la Rusia de la época. De hecho, el príncipe debía ser un conquistador pertinaz, y a Borodin se le conocen, al menos, dos hermanos de padre con distintas madres, que también llevaban los apellidos de sendos sirvientes del noble conquistador: Dimitri Sergueïevitch Alexandrov y Eugueny Fiodorovitch Fiodorov. El Príncipe murió cuando Alexander era todavía muy niño; pero le dejó a su hijo una sustanciosa herencia que le permitió vivir sin dificultades económicas. Dounia -por su parte- que había contraido matrimonio con un médico militar retirado (aunque, al parecer, nunca dejó de mantener una “íntima amistad” con el padre biológico de Borodin) se ocupó de que el niño recibiera la mejor educación.

Ya de niño, Borodin dio muestras de su gran inteligencia y de estar especialmente dotado para los idiomas (además de su ruso natal, hablaba francés, alemán, inglés e italiano) y para la música. Según Garritz Ruiz: “No sólo aprendió a tocar el piano, sino que también ejecutaba con maestría la flauta y el violonchelo, y aunque no con envidiable disposición también tocaba el oboe y el clarinete, al igual que varios metales.” A la edad de 9 años ya compuso su primera pieza, una polka titulada Helene, y a los 13 había compuesto un concierto para flauta y piano, así como un trío para dos violines y violonchelo. Muy pronto, también, manifestó su interés por la química. A los 13 años montó un laboratorio en su casa donde fabricaba colorantes para acuarelas.

En 1850 ingresó como alumno en la Academia Médico-Quirúrgica, una institución militar, de su ciudad natal. Durante su época de estudiante no dejó de manifestar su especial predilección por la Química (que en aquellos tiempos era materia destacada en las facultades de Medicina) siendo su maestro más importante el profesor Nikolai Zinin (1812-1880), uno de los pioneros de la química orgánica, cuya influencia sería decisiva en la carrera profesional de Borodin. Se graduó como médico en 1856, recibiendo la máxima calificación posible “cum eximia laude“. Inmediatamente fue destinado al 2º Hospital Militar, donde inició su ejercicio profesional como médico-cirujano. Allí conoció a un joven y elegante oficial, de familia noble, llamado Modest Petrovich Mussorgsky (1839-1881), compositor de enorme talento musical, aunque su amistad -que duró hasta la muerte de éste- no empezaría, realmente, hasta algunos años después.

Se sabe que su experiencia como médico cirujano no le resultó agradable, y no por la naturaleza de su trabajo -como cabría suponer- sino por la brutalidad que, allí mismo en el Hospital, utilizaban los jefes y oficiales para imponer disciplina, utilizando el látigo sin justificación posible. Borodin se dedicó a completar su tesis doctoral. La vocación por la Química ya estaba definida y el profesor Zinin lo preparaba para que fuera su ayudante en la Academia Médico-Quirúrgica Militar. En 1858 presentó su tesis doctoral “Sobre la analogía entre los ácidos arsénico y fosfórico”. Posteriormente, entre los años 1859 y 1862, estuvo en Alemania, Francia e Italia ampliando su formación. Primero en la célebre Universidad de Heidelberg, en los laboratorios de Kirchoff, Bunsen, Kekulé y Erlenmeyer. Allí le acompañaron otros estudiantes rusos, entre ellos Dmitri Mendeléiev (1834-1907), el creador de esa famosa “Tabla periódica de los elementos” que tantos tuvimos que memorizar. Luego continuó sus estudios en París y en Pisa.

En 1861 conoció a una pianista rusa de 29 años, Ekaterina Sergeievna Protopopova, que había llegado a Heidelberg en busca de curación para la tuberculosis que padecía. Para el mejor tratamiento de la enfermedad de Ekaterina, le recomendaron que acudiera a Pisa, donde viajó acompañada por su -ya entonces- prometido; el cual, continuó sus estudios en los laboratorios de Luca y Tassinari. Vuelven a San Petersburgo en 1862, Borodin recibe el nombramiento de profesor adjunto de Química; y en abril de 1863 los novios contraen matrimonio que -al decir de quienes le conocieron- resultó muy afortunado a pesar de la enfermedad de Ekaterina y su infertilidad. Al cumplirse el vigésimo aniversario de bodas Borodin estrena el Cuarteto para cuerdas Nº 2, que dedicó a su esposa. Había tardado seis años en componerlo.


Borodin y su esposa tomaron como residencia un apartamento al lado del Laboratorio, en plena Universidad. Rimsky-Korsakoff escribe sobre esta época:

“Me volví un frecuente visitante de Borodin; a menudo quedándome hasta la noche en su casa. Discutíamos sobre música en profundidad y él tocaba sus trabajos en curso y también me mostraba los compases de su sinfonía. Él estaba mejor informado que yo del trabajo práctico de la orquestación, dado que tocaba el chelo, el oboe y la flauta. Borodin era un hombre culto y cordial, era placentero y agudo conversar con él. Al visitarlo, a menudo lo encontraba en su laboratorio, adjunto a su departamento. Cuando ponía una retorta llena con algún líquido incoloro y lo destilaba por medio del fuego de un vaso a otro, yo acostumbraba a decirle que estaba haciendo ‘una transfusión de desolación en vacuidad’.”

Como ejemplos de sus trabajos como químico, algunos de ellos aplicados a la clínica, se puede decir que Borodin descubrió el aldol casi simultáneamente con Wurtz, estudió los aldehidos aromáticos, el uso del peróxido de hidrógeno (el agua oxigenada) como desinfectante e inventó un método para la detección de la urea en los análisis de orina. Llegó a publicar 42 artículos científicos. En 1861, asistió al primer Congreso Internacional de Química, celebrado en Karlsruhe (Alemania) y fue uno de los fundadores de la Sociedad Rusa de Química en 1868.

Borodin resultó ser un profesor con enorme vocación docente, siempre atento a las consultas de sus alumnos. Raras veces mostraba impaciencia. Siempre antepuso la atención a los alumnos a todo lo demás, incluso a la investigación; aunque dedicaba a ésta muchas horas al día. Otro profesor de la Academia, decía de él lo siguiente:

“Trabajaba infatigablemente con los estudiantes todos los días. Durante este tiempo Borodin siempre mantenía una disposición solícita y de buen humor con sus alumnos y colegas, estaba siempre dispuesto a interrumpir cualquiera de sus trabajos sin impaciencia, sin irritación, para responder cualquier pregunta que le hiciesen. Cuando trabajaba en el laboratorio se sentía como si estuviera en su hogar. Lo que más adoraba era la música. Cuando trabajaba, casi siempre estaba canturreando alguna cosa y siempre estaba dispuesto a hablar con otras personas sobre las novedades musicales, las tendencias y sobre composición musical. Cuando estaba en su despacho, frecuentemente oíamos el sonido armonioso de su piano, que se expandía por todo el pasillo del laboratorio. El buen humor y la actitud de Borodin nos afectaba a todos. Cualquiera podía ir a contarle sus ideas, preguntas u opiniones; nunca trataba a nadie con arrogancia o desdén. Raramente alguien conseguía provocar alguna demostración de irritación en Borodin. La actitud sincera y calurosa de Borodin con los estudiantes no se restringía al laboratorio. Casi todos los que trabajábamos con él éramos aceptados en su familia como los amigos más íntimos. Se preocupaba personalmente del destino de cada estudiante que se graduaba en la Academia, destinando todos sus esfuerzos para ayudarlo. Siempre que te lo encontrabas en algún acto social no paraba de preguntar por todo el mundo o intentaba conseguir alguna cosa para alguien.”

Sin embargo, como parte de su labor docente, hay que destacar especialmente (y más por la época y en el lugar donde se produjo) su significativa participación en la creación de una Escuela de Medicina para mujeres. Borodin, en unión de Botkin (el primero en describir la hepatitis A), Sechenov, Roudineff y una aristócrata, Mme. Tarnosky, iniciaron la Escuela como Curso de Obstericia que, en 1872, pasó a ser Escuela de Medicina donde Borodin era, como es natural, el profesor de Química. Dado que el Hospital Militar de San Petersburgo fue la primera sede de la Escuela, en algunas biografías de Borodin se dice que fundó una escuela médico militar de mujeres; aunque no fuera así. La Escuela soportó múltiples dificultades, sobre todo desde que accedió al trono el zar Alejandro III. Borodin consiguió que dejara de depender del Ministerio de la Guerra y pasara al de Educación; pero no pudo impedir que, finalmente, fuese clausurada en 1885.

Fue, precisamente, gracias a su labor como profesor de Química por lo que Borodin conocería a quien sería el mayor difusor de su obra en Europa, el compositor Franz Liszt (1811-1886). Ocurrió en 1877, en el transcurso de un viaje de Borodin a la localidad de Weimar, entre otras de Alemania, para visitar los laboratorios de distintos hospitales. Volvieron a encontrarse en 1881 y 1885, y se cuenta que -en una de esas ocasiones- se desarrolló el siguiente diálogo. “Yo soy un compositor de domingos, señor Lizt” -decía Borodin, refiriéndose a que sólo se dedicaba a componer en su tiempo libre”- y el músico húngaro le contestó: “Pero el domingo siempre es un día festivo, señor Borodin“.

Otro ejemplo de que sólo podía dedicar a la composición el tiempo en que no estaba trabajando en sus clases o en su laboratorio lo encontramos en el siguiente texto, que escribió una vez que tuvo que quedarse en casa enfermo de gripe:

“En el invierno yo no puedo componer, a menos de que esté enfermo y me vea obligado a abandonar mis clases. Así que, mis amigos, contrario a la costumbre, nunca me digan ‘trata de estar bien’ sino más bien ‘trata de enfermarte’. Cuando la cabeza me explota, cuando mis ojos están llenos de lágrimas y tengo que sacar el pañuelo a cada minuto, es entonces cuando compongo.”

Musicalmente, en principio, Borodin fue autodidacta. Sólo a partir de 1862 comenzó a recibir clases de Balákirev. Con él, Rimsky-Korsakoff, Mussorgsky, Cui y -por supuesto- Borodin, se formaría el llamado Grupo de los Cinco, cuyo objetivo era crear un arte musical nacional, que tanta fama le ha dado a la música rusa; aunque, ciertamente, también contó con la oposición de muchos…

Dos años antes de morir, Borodin, se contagió de cólera, y quedó muy debilitado. En 1886 se le diagnosticó angina de pecho. El 27 de febrero de 1887*, mientras se celebraba un baile de disfraces en la Academia de Medicina, del cual había sido uno de sus principales organizadores, sufrió un infarto de miocardio. Nada pudo hacerse por salvar su vida a pesar de los intensos esfuerzos de muchos médicos que se encontraban allí.

Borodin se encuentra enterrado en el cementerio Tikhvin del monasterio Alexander Nevsky, en San Petersburgo, cerca de la tumba de otros grandes músicos y escritores rusos.

Tumba de Alexander Borodin en el cemeterio Tikhvin de San Petersburgo
Una de las revista médicas más importantes del mundo (que aún sigue publicándose), The Lancet, en su editorial del 19 de marzo de 1887 informó sobre su muerte. En los últimos renglones señalaba: “…a pesar de su arduo trabajo profesional y de laboratorio el profesor Borodin encontró tiempo para cultivar el arte y la ciencia de la música a los que fue muy adepto. De él se dice haber prestado un valioso servicio a la causa de la música rusa”.

Sus estudiantes mujeres le dedicaron el párrafo siguiente en el monumento que se le erigió en su tumba: “Al fundador, defensor y guardián de las clases de medicina para mujeres y al amigo de sus alumnos.”

Se ha dicho que Borodin tiene el menor producto musical con el más alto promedio de excelencia para cualquier compositor en la historia. Según Gonzalo Castellón:

“La reducida producción musical de Borodin alcanza su clímax en su ópera Knyas Igor (El príncipe Igor) y, particularmente, en las archifamosas danzas de los pólovtsy o danzas polovtzianas. No existe un episodio de ancestro más nacionalista que esta imborrable mezcla de ritmos, sonidos y sensualidad, que tan pronto llama a la guerra como a la paz. Su desenvolvimiento es literalmente vertiginoso e involucra coro, orquesta y solistas por igual. Borodin amó particularmente esta ópera, que fue su particular legado y a la que dedicó largos veinte años. [De hecho, falleció sin concluirla y fueron Rimsky-Korsakoff y Glazunov quienes tuvieron que terminarla].
El príncipe Igor es el equivalente ruso del Mio Cid o de la Chanson de Roland pues la anónima obra literaria -El canto del príncipe Igor- reúne las características básicas de la canción de gesta. El príncipe Igor es prisionero del Khan Konchack, jefe de la tribu de los Polovtsy, que ha reconocido su rango real. Al propio tiempo, su hijo -el príncipe Vladimir- se ha enamorado de Kontchakovna, hija del jefe tártaro.
Sin embargo, cuando al campamento tártaro llegan las noticias de que Poltiole, su ciudad, ha sido saqueada, el Príncipe no duda ya y se escapa, abandonando a su hijo, quien, mientras tanto, ha decidido casarse con Kontchakovna. Entre grandes manifestaciones de regocijo del pueblo, el príncipe Igor entra en Poltiole y se reúne con su amada princesa Yaroslávna.
El príncipe Igor es tal vez la obra más nacionalista de las producidas por el Moguchaya Kuchka [“El Gran Puñado“, la forma en que el crítico Stasov llamó al “Grupo de los Cinco“]. Si bien su lenguaje musical es dialéctico, Borodin mantiene una línea particularmente propia, de gran riqueza melódica. Para retratar las figuras orientales o tártaras, el compositor echa mano al tradicional recurso del cromatismo (intervalos basados en la escala cromática) que dotan a la melodía de un carácter lejano y enigmático.”


*Cuando nació Borodin, en Rusia seguía vigente el Calendario Juliano que para 1582, cuando Gregorio XIII implantó el nuevo, llevaba un retraso de diez días y para 1833 iba doce días atrás, así que la fecha de nacimiento de Borodin (31 de octubre de 1833) fue en realidad el 12 de noviembre. Lo mismo ocurre respecto a la fecha de la muerte, que algunos apuntan como 14 de febrero, siendo, en realidad, el 27 de febrero de 1887.

Referencias bibliográficas

CASTELLÓN, G. (2009): “Borodin, o la historia de una pasión”. Áncora – nacion.com. [Consultado 2 Marzo 2015]. Disponible en: http://wvw.nacion.com/ancora/2009/agosto/30/ancora2062247.html
GARRITZ RUIZ, A. (2001): “Alexander Borodin: el músico químico”. Educación Química, 12,4:190-192.[Consultado 2 Marzo 2015]. Disponible en: http://es.scribd.com/doc/511794/Borodin-quimico-y-musico
KUMATE, J. (2004): Alexander P. Borodin; compositor musical multifacético. En: MEMORIAS de El Colegio Nacional, México:213-229.
O’NEILL, D. (1988): “…aber Sonntag ist immer ein Feiertag: Alexander Borodin, MD, 1833-1887″. JRSM, 81:591-593.
RAÚL (2009): “El ruso que componía en un laboratorio”. En: “Una noche en la Ópera” [Foro]. [Consultado 2 Marzo 2015]. Disponible en: http://www.unanocheenlaopera.com/viewtopic.php?t=10986
VIK, T. (1998): [“Alexander Borodin – physician, chemist, scientist, teacher and composer”]. [Sólo el abstract]. Tidsskr. Nor. Laegeforen, 118,30:4.693-4.696. [Consultado 2 Marzo 2015]. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9914755


16 de enero de 2015

"Siempre Alice": una película sobre el Alzheimer

Cartel de la película "Siempre Alice" con su protagonista Julianne Moore
Este viernes, 16 de enero, se estrena en los cines españoles la película Siempre Alice (Still Alice es su título original en inglés), que narra como una brillante profesora universitaria de 50 años de edad se enfrenta a las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer y como le afecta la enfermedad a nivel personal, familiar, social y laboral. La película, dirigida por Richard Glatzer y Wash Westmoreland, tiene como protagonista a la actriz Julianne Moore, a la que acompañan en el reparto Alec Baldwin y Kristen Stewart, entre otros.



Aunque la película se vio por primera vez, públicamente, en el Festival Internacional de Cine de Toronto, el 8 de septiembre de 2014, ya ha recibido numerosos premios y nominaciones, sobre todo su protagonista, Julianne Moore, entre los que destacan por ser los más conocidos el premio Globo de Oro 2015 y la nominación para el Oscar a la mejor actriz.

Cabe señalar que esta película está basada en la primera novela -de igual título- publicada por la Dra. Lisa Genova, graduada en Psicología Biológica y Doctora en Neurociencias por la Universidad de Harvard. Lisa Genova se ha convertido en referente de lo que podríamos llamar "novela científica", y me hace recordar al Dr. Oliver Sacks (aunque los estupendos libros de éste no sean precisamente novelas).

30 de noviembre de 2014

Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901)

Recientemente, el pasado 24 de noviembre, se han cumplido 150 años del nacimiento de Henri de Toulouse-Lautrec, el pintor que ha pasado a la historia, fundamentalmente, como el cronista gráfico de la vida nocturna del París de finales del siglo XIX. No en vano, buena parte de su corta vida transcurrió entre las paredes del Moulin Rouge... donde el mismo se mostró en algunos de sus cuadros. ¿Adivinas quién es en éste?

Toulose-Lautrec. "En el Moulin Rouge" (c.1892-1895)

Él llenó la noche color, tal como la percibía tras los gruesos cristales de sus lentes, mientras sus múltiples enfermedades se lo permitieron; aunque, realmente, fue una la enfermedad determinante de su vida: la picnodisostosis que posiblemente padeció. Aunque, históricamente, como apuntan Sánchez Lázaro y Linares Ávarez (2013) en Semergen, hablando de esta rara enfermedad:

"El primer caso fue descrito en 1923 por Montanari, pero la enfermedad tal y como se la conoce actualmente fue descrita por Maroteaux y Lamy en 1962, conocido como síndrome de Toulouse-Lautrec por referencia a la afectación que sufría el famoso pintor francés."

Henri de Toulouse-Lautrec en 1892

Con motivo de este 150 aniversario son muchas las publicaciones que han aparecido recordando su figura. Entre ellas, la de Natividad Pulido en ABC a la que puedes acceder, si te interesa, simplemente pulsando sobre el siguiente enlace:



Referencia:

Sánchez Lazaro JA, Linares Álvarez L. Picnodisostosis: Una rara enfermedad con fracturas frecuentes. Semergen. 2013. http://dx.doi.org/10.1016/j.semerg.2013.03.001

28 de septiembre de 2014

Henri Bourgues (1860-1942): el amigo médico de Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Retrato del Dr. Henri Bourges (1891)
Óleo sobre cartón montado sobre madera. 78,74 x 50,48 cm.
Carnegie Museum of Art. Pittsburgh. USA

En una carta dirigida a su madre, en 1892, Toulouse-Lautrec le decía que consideraba a Henri Bourges "como uno de sus mejores amigos, como el mejor".(1) Los dos Henri se conocían desde la infancia y Bourges (un joven formal y responsable) gozaba del respeto y la confianza de la familia del pintor. Por eso, como Toulouse-Lautrec detestaba vivir solo, cuando Bourges llegó a París para estudiar Medicina, compartieron durante siete años, entre 1887 y 1893, un apartamento en el número 19 de la rue Fontaine.

De aquella época, concretamente del año 1891, data este retrato que forma parte de una serie que Toulouse-Lautrec dedicó a sus mejores amigos. En él vemos a Henri Bourges en un rincón del taller del pintor, de cuerpo entero, poniéndose los guantes y vestido para salir... Ya sabemos como le gustaba al pintor disfrutar con sus amigos las noches de París: y, sin duda, Bourges lo acompañó con frecuencia.

Pero Henri Bourges completó con éxito sus estudios en 1893 (ya tenía, por cierto, 33 años) y no sólo empezó a ejercer enseguida sino que decidió casarse y fundar una familia. La noticia de la boda le sentó fatal a Toulouse-Lautrec, que no podía verse a si mismo en esa situación. El pintor se sintió traicionado y abandonado, cayó en un abatimiento profundo, y se convirtió en un peregrino durmiendo aquí y allá, en casa de algún amigo, en un hotel, en un burdel...

Sin embargo, la amistad entre ambos no acabó jamás. Bourges, que como médico alcanzó cierto renombre como autor y traductor de libros y artículos de medicina, destacando los que trataban sobre la difteria o la sífilis. Respecto a esta última, por ejemplo, pensaba que para su tratamiento era necesario aumentar las horas de sueño, y se preocupaba por las consecuencias de la vida noctámbula que llevaba su amigo pintor. Fue el médico Bourges, también, quien convenció a la madre de Toulouse-Lautrec, Adèle, en 1899, para que ingresara a su hijo en una clínica donde se le tratara su adicción al alcohol. El amigo médico siempre quiso lo mejor para el pintor.

 

Referencias bibliográficas:

 (1) CARCAS CASTILLO, M. Rosario (2012): El alcohol entre la vida y la obra de Tolouse-Lautrec. Tesis Doctoral. Universidad de Zaragoza: 244-246. [Disponible en: http://zaguan.unizar.es/record/9667/files/TUZ_0357_carcas_alcohol.pdf; consultado el 10 de noviembre de 2013].

Enlaces de interés:


 

13 de agosto de 2014

El primo médico de Toulouse-Lautrec: Gabriel Tapié de Céleyran

Henri de Toulouse-Lautrec, Maurice Guibert y Gabriel Tapié de Céleyran

Toulouse-Lautrec no es sólo una de esas figuras señeras de la historia del arte que tiene interés para la medicina por sí mismo -y habremos de dedicarle al asunto la atención que merece- sino que realizando simplemente un somero repaso a su obra podemos encontrar un buen número de cuadros suyos de notable interés para la relación entre la medicina y el arte; ya sea en un quirófano, en un consultorio donde se realizaban las preceptivas revisiones médicas a las prostitutas o en el ambiente del París nocturno que tan bien conocía. Es posible que ese interés del artista por todo lo que tuviera que ver con la medicina que se manifiesta incluso en la fotografía que da inicio a esta entrada, en la que vemos al pintor tomando el pulso con aire muy profesional a su amigo y compañero de correrías, el fotógrafo Maurice Guibert(1), se debiera -al menos en parte- a la otra persona que aparece en la foto con una pipa en la boca y ataviada con un mandil quirúrgico: su primo, amigo leal y también compañero habitual de aventuras en la noche parisina, Gabriel Tapié de Céleyran.

Toulouse-Lautrec retrató a su primo médico en varias ocasiones. En algunas de ellas con unas simples líneas -como en el siguiente dibujo, fechado en 1894- mostrando su figura alta y desgarbada, con sus antiparras, su bastón y su chistera... casi tan imprescindibles estos dos como aquéllas.


Otras veces la pintura es mucho más elaborada, como en este retrato rebosante del característico colorido del pintor de Albi, que muestra al primo médico a las puertas de un teatro.

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). El doctor Gabriel Tapié de Céleyran (1894). Óleo sobre lienzo. 110 x 56 cm. Museo Toulouse-Lautrec. Albi. Francia.

Estoy convencido que, de no haber sido el primo y uno de los mejores amigos -si no el mejor- de Toulouse-Lautrec, difícilmente alguien podría hablar hoy sobre el médico Gabriel Tapié de Céleyran. De nada servirían para recordarle los años que fue ayudante del célebre doctor Jules-Émile Péan, entre 1891 y 1895; aunque fue Tapié de Céleyran, precisamente, quien introdujo a su primo artista en la sala de operaciones del doctor Péan, y gracias a ello Toulouse-Lautrec pintó el cuadro que podemos ver a continuación:

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). El Dr. Péan operando (1891-1892)
Óleo sobre cartón. 74 x 50 cm.
Sterling and Francine Clark Art Institute. Williamstown, Massachusetts. USA

Sobre este cuadro pueden encontrar cumplida información en un artículo publicado en 2008 por Aronson y Ramachandran en Journal of the Royal Society of Medicine titulado: "The diagnosis of art: Dr. Pean's operation" (pulsando sobre su título se accede directamente al artículo). Igualmente, me parece muy recomendable la entrada sobre este mismo cuadro publicada en el blog The Physician's Palette, a la que también se accede pulsando sobre su título. Esa cabeza de pelo negro que vemos por detrás, a nuestra derecha en el cuadro, es la cabeza de Tapié de Céleyran.

La relación de amistad entre los primos duró hasta el fallecimiento del pintor y, precisamente, uno de los últimos cuadros de Toulouse-Lautrec -quizás el último- pintado en 1901, el mismo año de su muerte, nos muestra el examen de doctorado que tuvo que superar su primo, Gabriel Tapié de Céleyran, a quien vemos a la izquierda de la imagen, ante un tribunal del que formaban parte el profesor Robert Wurtz (con la toga roja) y el profesor Alfred Fournier. El cuadro se conoce como "Un examen en la Facultad de Medicina de París" y se encuentra actualmente en el Museo Toulouse-Lautrec de Albi.

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Un Examen à la Faculté de Médecine de Paris (1901)
Óleo sobre cartón. 65 x 81 cm.
(C) Musée Toulouse-Lautrec. Albi. Francia

Cabe añadir que, tras el fallecimiento de Toulouse-Lautrec, su primo médico fue uno de los que más empeño, y donando gran parte de su propia colección de pinturas, promovióla creación del Museo que se constituyó en Albi, la ciudad natal del artista, para honrar su memoria.

Pero nosotros preferimos despedirnos ahora de ambos primos con una imagen festiva, como buenos compañeros de juerga que eran. Son esos dos personajes, el alto y el bajito, que se ven en la parte central y superior del cuadro... en el Moulin Rouge, disfrutando de las bulliciosas noches de París.

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). En el Moulin Rouge (1892/1895)
Óleo sobre lienzo. 123 x 140,5 cm.
The Art Institute of Chicago. USA

Y seguramente ambos primos, el pintor y el médico, tan aficionados a las delicias de las noches de París, disfrutarían ahora del Moulin Rouge tanto como entonces...  A ese par de bon vivants está dedicado este vídeo...

 

Notas:
(1) Debo agradecer a mi estimado amigo, el autor del blog Tú Lisa, yo Conda, que me informara sobre el nombre y quien era Maurice Guibert en una publicación anterior, pues yo entonces no lo conocía.

 

6 de agosto de 2014

Paul Wittgenstein, el pianista manco, y el concierto para la mano izquierda de Ravel

Paul Wittgenstein (1887-1961)

Paul Wittgenstein nació en una de las familias más ricas de Viena. En su casa se organizaban frecuentes veladas músicales, y el niño, apasionado por el piano desde siempre, tuvo el privilegio de tocar dúos con figuras de la talla de Johannes Brahms, Gustav Mahler o Richard Strauss.

En 1913 debutó en público como pianista profesional, obteniendo un gran éxito. Por desgracia, el año siguiente estallaría la Primera Guerra Mundial y el joven austrohúngaro es reclutado para el servicio militar con la mala fortuna de caer gravemente herido al poco tiempo en Polonia. Los rusos le hacen prisionero. Hay que amputarle el brazo derecho. Y se le envía a Siberia, donde permanece hasta 1916.

Pero el pianista manifiesta su resiliencia y decide continuar su carrera aunque sea sólo con la mano izquierda. Al finalizar la guerra, estudia, se ejercita duramente, arregla diversas piezas musicales para poder interpretarlas con su única mano, y aprende las que su antiguo maestro, Josef Labor, compone para él. Su tesón le hace popular en el ambiente musical de la época y más de una veintena de compositores escriben para el pianista manco, entre ellos Benjamin Britten, Paul Hindemith, Erich Wolfgang Korngold, Fransz Schmidt y Richard Strauss.(1) Aunque, de todas las obras escritas para Wittgenstein destaca, sin duda, el concierto para piano para la mano izquierda en re mayor que, entre 1929 y 1931, compuso Maurice Ravel.(2)

Existen grabaciones en las que podemos escuchar al propio Paul Wittgenstein interpretando ese concierto de Ravel. No obstante, por su mejor calidad de imagen y sonido he preferido insertar a continuación la cadencia del concierto de Ravel para la mano izquierda interpretado por el pianista estadounidense de origen serbio Ivan Ilić:

 

El concierto completo lo podemos ver y oír, a continuación, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Escuela Superior de Música Franz Liszt, de Weimar, dirigida por el profesor Nicolás Pasquet. La pianista es Hélène Tysman y éste era, por cierto, su examen final en la escuela alemana.

 

Yo no tengo formación musical para valorar a la joven pianista francesa técnicamente; pero, como público, la califico con sobresaliente y matrícula de honor.

NOTAS
(1) Sergéi Prokófiev compuso para Wittgenstein el Concierto para piano nº 4; pero el austriaco dijo que no entendía la pieza y nunca la tocó en público. Quizás por eso, un resentido Prokófiev afirmaba que él no veía ningún talento especial en la mano izquierda de Paul Wittgenstein.
(2) Wittgenstein también tuvo problemas con Ravel. En este caso, su relación amistosa se rompió porque aquél introdujo diversas modificaciones en la composición -sin habérselo comunicado a Ravel- que a éste le molestaron bastante. Unos dicen que nunca volvió a existir una buena relación entre ambos; otros que sí... Pero no he sido capaz de averiguar la verdad.

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